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miércoles, 17 de enero de 2024

105 años y pretenden seguir matando a Rosa Luxemburgo

 




No se puede arrojar contra los obreros insulto más grosero ni calumnia más indigna que la frase ´las polémicas teóricas son solo para los académicos´". Reforma o Revolución, R.Luxemburgo.

Se han perdido en el basurero de la historia los nombres de los responsables de la socialdemocracia que permitieron el asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht el 15 de enero de 1919. Poco después sería también asesinado Leo Jogiches, compañero y camarada de Rosa. Sin embargo, aquellos salvajes linchamientos no pudieron evitar que la semilla continuara floreciendo más de un siglo después, para ser recordados en merecida justicia, ni los herederos políticos socialdemócratas lograrán tapar el sol con un dedo y difuminar la certera actualidad de su mensaje hoy.

Con fuertes cargas policiales reprimieron ayer las fuerzas de seguridad alemanas las concentraciones que se realizaron en este país en el recuerdo de la efeméride. En un remedo grotesco y perverso de la situación de 1919, el Gobierno de Alemania apoya el genocidio del pueblo de Palestina y su canciller Scholz, líder del Partido Socialdemócrata Alemán, se alinea del lado de Israel en la demanda de Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia, llegando a manifestar que la acusación sudafricana de genocidio "no tiene base ninguna".

Que el oportunismo y el reformismo es el peor enemigo de un pueblo, porque no dudará en venderle con engaños al mejor postor con tal de mantener los privilegios de la clase burguesa a la que en realidad defiende, es algo que sucedió en París en 1871, en el suceso alemán que comentamos de 1919 y en otras numerosas ocasiones desde los inicios del capitalismo. Y ocurre igualmente hoy, con los socialdemócratas europeos que, en mayor o menor grado de complicidad, ocultan a su pueblo la realidad imperialista que se esconde tras el genocidio de Palestina.

Ni con las cargas policiales ni con el inmenso aparato de la ideología dominante lograron enterrar el mensaje de Rosa Luxemburgo, incluso aunque hoy la socialdemocracia alemana se disfrace hipócritamente de ecologismo verde. Si no fueron capaces de hacerla callar siendo mujer en un mundo entonces exclusivo para los hombres, ni por asomo pueden acallar su eco en estos días en los que al imperialismo se le cae la careta y desvela sus mayores iniquidades.

Siendo muy joven ingresa en el Partido Socialdemócrata Alemán, que en aquellos años se había distanciado ya de aquel partido que, unificando las posturas de Lasalle y Liebknecht padre, acometía un programa unitario, aunque con críticas de Marx y Engels. Bajo la dirección de Eduard Bernstein y Karl Kautsky el partido llegó a oponerse a los cambios sociales radicales y revolucionarios. Posteriormente la organización se sitúa favorable en la participación de Alemania en la guerra. Para Luxemburgo, clara conocedora del verdadero filo revolucionario del mensaje marxista, esto era intolerable y pronto de inicia su enfrentamiento con Bernstein y Kautsky, así como hiciera Lenin. El inevitable enfrentamiento origina la creación de la Liga Espartaquista, preludio del Partido Comunista de Alemania (KPD).

La historia del socialismo y del movimiento obrero en general ha presentado históricamente dos caras. Una de ellas es reformista y considera posible una evolución pacífica y por etapas del capitalismo hacia una sociedad más justa y socialista. Al ser más aceptable para los poderes económicos, ha acabado adaptándose al sistema y evolucionando hacia una especie de posibilismo oportunista que mediante logros democráticos cree posible empujar a la sociedad capitalista hacia una versión mejorada o de rostro amable.

La otra cara, en cambio, no es ciega al mensaje teórico formulado por los iniciadores del socialismo científico y considera que las transformaciones deben ser radicales -buscar la raíz- para llegar a ser verdaderamente revolucionarias. Al nombrarlo en palabras sencillas parece un asunto de matices o de opiniones entre personalidades más o menos conformistas. Nada de eso. Las aportaciones de mentes brillantes como la de Luxemburgo demuestran que es una cuestión, para la clase obrera mundial, de ser o no ser.

Luxemburgo tuvo una vida difícil y sufrió el encarcelamiento en diversas ocasiones debido a su fuerte compromiso. Ello no fue impedimento para que escribiera diversas obras de gran repercusión hasta la actualidad o ejerciera de profesora para los cuadros de su partido, cuyas clases nos llegaron en un imprescindible texto, Introducción a la Economía Política, en el que el militante puede acercarse a uno de los mensajes fundamentales de la autora: la teoría es imprescindible para entender cómo funcionan las sociedades y es por ello que los expertos oficiales se esfuerzan en volver su contenido ininteligible por la mayoría; no obstante, la comprensión de los fundamentos económicos no es inaccesible para la clase trabajadora.

El alejamiento de la dialéctica por parte de los oportunistas como Bernstein es contestado por Luxemburgo en Reforma o Revolución, texto en el que denuncia el retraso sine die de los reformistas en cuanto al "programa máximo", esto es, la revolución y la emancipación de la clase obrera, a través de la propuesta descafeinada de ideales éticos con los que se pretende eludir la correcta visión dialéctica del antagonismo de las clases en la totalidad de las circunstancias que componen la realidad social. La participación consciente de los trabajadores, activa y no pasiva, lleva a entender que la inevitable capacidad de adaptación del capitalismo es corregible mediante la organización de la clase obrera y la toma del poder, mediante la conquista del poder político.

La lucha principal de Luxemburgo, contra el oportunismo socialdemócrata, es más que vigente hoy. El odio de sus enemigos, finalmente mortal y asesino, es la prueba de su veracidad.

Si en la etapa histórica que le tocó vivir, culminada en la Primera Guerra Mundial, fue la firma de los créditos de guerra por manos de los supuestos izquierdistas la clave de la traición a la clase obrera, son hoy los recortes en Sanidad, en Educación y en gasto público, o el inmenso gasto en armamento hacia Ucrania o Israel, el equivalente traidor de aquellos créditos, hoy firmados por los cínicos representantes de los Gobiernos autopercibidos como progresistas.    

viernes, 4 de diciembre de 2020

Lo que todo revolucionario incipiente debe leer

Aprende, marginado, hombre del campo,
aprende, ocupante de la cárcel,
aprende, mujer atada a la cocina,
¡aprende sexagenaria!
Prepárate para gobernar.
Ven a la escuela, hombre sin techo.
El saber es para ti que tienes frío.
Hambriento: toma con fuerza el libro: es un arma.
Prepárate para gobernar.

¡No temas preguntar las cosas, camarada!
No te dejes influenciar,
averigua tú mismo.
Lo que no sabes por cuenta propia
no lo sabes.

Bertolt Brecht, Elogio del estudio



Entre las ventajas de militar está la ocasión de aprender de camaradas más veteranos o con más experiencia. Precisamente por experiencia, por tener una edad, sé lo importante que es y los años que nos ahorraríamos de estar bien asesorados. Cuántas veces hemos pensado ojalá me hubieran hecho saber antes de esta lectura, de esta película o de esta música. De ahí la importancia de participar en las actividades que organizan los comunistas: siempre aprendes algo, seas joven o mayor.

Uno de los temas recurrentes, por lo que veo, es el de por dónde empezar a leer o qué textos recomendar a un compañero interesado en empezar a estudiar o que tenga curiosidad por conocer más sobre el comunismo.

De eso va esta entrada. Aclaro que me animo a hacerlo no porque me considere capacitado de una manera especial, sino precisamente por ser totalmente ordinario. Como suelo decir en este blog, mi opinión puede ser interesante porque soy un militante del montón, y al ser por tanto como muchos es probable que haya pasado por las mismas inquietudes, problemas y dudas que la mayoría.

Además, el blog permite hacer comentarios, que en este caso serán más bienvenidos que nunca para quien quiera aportar su experiencia particular. Así se completará esta lista que, claro está, es insuficiente y rudimentaria.

Vamos al grano. Separo primero un par de puntos para hacer dos aclaraciones iniciales y luego iré desglosando las lecturas una por una (por orden de dificultad, de modo que las primeras serían para un lector iniciado y las últimas para los más avanzados).


Importancia de tener conocimientos generales: el comunismo (socialismo, marxismo, materialismo dialéctico, son términos semejantes y todos ellos puedes encontrar en los textos) es mucho más que una teoría política o un método económico. Quienes creen que el comunismo es simplemente una determinada actitud política o un conjunto de medidas económicas es porque jamás han visto un texto marxista.

A medida que vayamos profundizando en las lecturas veremos que los comunistas se preocupan por todos los aspectos del conocimiento, por la Ciencia en general y todo el saber que provenga especialmente de los métodos científicos. Al tratarse de temas relacionados con la sociedad, obviamente son preponderantes los asuntos que tienen que ver con lo que se llama Ciencias Sociales o Humanidades (Sociología, Política, Economía, Antropología, etc).

Es conveniente tener aunque sea algunos conocimientos sobre Filosofía. Nos encontraremos frecuentes menciones a conceptos filosóficos (idealismo, materialismo, metafísica, dialéctica, etc) o citas a autores como Hegel o Feuerbach. Por ello es recomendable que busquemos información sobre estos aspectos. Asimismo veremos que los autores aluden a las situaciones históricas de su época, a los personajes relevantes y a las circunstancias que vivían. Es obvio, dado que el comunismo no es sólo teoría sino también praxis (práctica). Sobre todo praxis, deberíamos decir. Así pues comprenderemos mucho mejor los textos clásicos si conocemos cómo era la época en la que vivían sus autores, es decir, tener también algunos conocimientos sobre Historia

Aunque parezca simple o pueril, yo recomendaría al militante tener en su biblioteca particular algún manual (tipo ESO o bachillerato, o para quien quiera profundizar más algún manual de primeros años de carrera) sobre Filosofía y sobre Historia.

Y por aquello de conocer también al enemigo, añadiría también algún manual sobre Economía (en este caso de autores de la economía capitalista, claro) que contenga los conceptos básicos para conocer los elementos primordiales del sistema en que vivimos (multinacional, bolsa, PIB, crédito, y toda esa jerga) y menciones a los autores clásicos del capitalismo (Smith, Ricardo, Keynes).

 



Manuales y textos de resumen: los camaradas más experimentados suelen decir que es recomendable leer las fuentes directas. Por supuesto, lo ideal sería leer directamente a Marx y a Engels, todas las obras que podamos, desde su inicio sin ningún intermediario ni interpretación, tal y como harían sus seguidores en su tiempo. 

No olvidemos que Marx y Engels escribían para los trabajadores. Habrían caído en una tremenda incoherencia si no hubiesen escrito pensando en que sus textos iban dirigidos para la batalla de la lucha diaria. La mayoría de textos escritos por ellos son claros y directos y sólo necesitan del interés del lector para ser comprendidos.

Sin embargo, Carlos y Federico no dejaron textos que tuviesen sistematizado o esquematizado el contenido de sus teorías. Pienso que esto se debe en parte a que el marxismo no es un dogma, no es un patrón que pueda aplicarse a cada situación como aplicamos una regla o un termómetro, cada momento requiere un análisis concreto. También debemos pensar que la ciencia creada por ellos recién era inaugurada y aún hoy, siglo y medio después, se encuentra en desarrollo. Y, por supuesto, que la tarea titánica de escribir el Capital y fundar la Primera Internacional, todo ello bajo el acoso de las autoridades, no debía dejar mucho tiempo al diseño de manuales.

Marta Harnecker es el ejemplo quizás más conocido de creación de escritos formativos. Autora chilena colaboradora de fundamentales experiencias sociales como el gobierno de Cuba, el de Allende y también de Hugo Chávez. Escribió los Cuadernos de educación popular y Los conceptos elementales del materialismo histórico, textos muy populares para todos los militantes. En ellos podemos encontrar perfectamente sistematizados y estructurados por temas los principios del marxismo, de un modo muy asequible al lector.

Georges Politzer fue un filósofo y psicólogo marxista, profesor de materialismo dialéctico en la Universidad Obrera de París. Ejecutado por los nazis a causa de su actividad en la resistencia francesa, sus alumnos editaron en forma de manual los contenidos de sus clases en un libro también muy popular, Principios elementales y fundamentales de filosofía

Recomiendo encarecidamente la lectura de ambos textos para los interesados que se inicien en el marxismo, de modo que tendrán una primera impresión bien organizada y esquematizada de los dos aspectos principales del comunismo, el materialismo histórico y la dialéctica.

Añado también el libro Fundamentos del materialismo dialéctico e histórico, de Spirkin y Yajot, breve texto que resume de manera brillante estos asuntos desde la perspectiva soviética. También es muy interesante, como contrapunto a los soviéticos, la labor formativa y divulgadora del argentino Néstor Kohan, autor de diversos libros que dan una visión muy cercana y actual del marxismo; sus participaciones en seminarios y cursos son muy amenas y pueden consultarse en Youtube, recomiendo echarles un vistazo. 



1. Principios del comunismo. Escrito elaborado por Engels como proyecto para presentar a la Liga de los Comunistas pero que él mismo descartó y prefirió que fuese redactado por el propio Marx. Escrito en forma de catecismo de preguntas y respuestas. Lo cito porque creo que aclara al lector inicial bastantes aspectos del Manifiesto, cuya lectura sin explicaciones puede desanimar al principiante.


2. El Manifiesto del Partido Comunista. Texto mítico que no necesita presentación. Baste decir que sirvió como programa para unificar a los comunistas de todos los países. Sienta las bases principales del comunismo, el análisis de la sociedad burguesa y la necesidad de enfocarla en la lucha de clases, y en su parte final expone la táctica de los comunistas en cuanto a los demás partidos obreros. Obligada lectura.


3. Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo. Carlos Marx. Federico Engels. Incluyo juntos estos tres folletos de Lenin, tres breves textos de batalla en los que resume de manera brillante la obra de ambos autores y sus fuentes. En la edición de la editorial Progreso de los textos escogidos de Lenin, cuyo orden es cronológico, estos tres panfletos vienen separados en primer lugar; que hayan sido escogidos para el inicio no es casual. En Tres fuentes encontramos frases dignas de enmarcarse como: "Los hombres han sido siempre, en política, víctimas necias del engaño ajeno y propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a descubrir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase".



4. Prólogo a la Crítica de la Economía Política. El prólogo de esta obra contiene una síntesis de Marx sobre la interpretación materialista de la historia y una mención a los conceptos de infraestructura y superestructura. Una de sus frases es bien conocida: "No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia".


5. Trabajo asalariado y capital. Aquí Marx inicia los ensayos puramente económicos. Por supuesto carece aún de la profundidad y rigor científico de El capital pero para el trabajador que se inicia en el marxismo resultarán reveladores los descubrimientos del autor sobre la fuerza de trabajo, la mano de obra y su empleo como mercancía.



6. El Estado y la Revolución. Lenin desarrolla la teoría de Marx sobre el Estado. En ella descubrimos que El Estado es el órgano de la dominación violenta de una clase sobre otra y que para alcanzar el socialismo los trabajadores deben destruir la vieja máquina del Estado burgués e instaurar su dictadura.


7. La vida y el pensamiento revolucionario de Marx y Engels, de David Riazanov. Para tener una visión completa es interesante además leer alguna biografía. Ésta además parte de la premisa de ser una biografía realizada desde el materialismo, esto es, explicando la trayectoria de ambos autores desde sus circunstancias personales y los condicionantes de su época. En formato de conferencias dadas por el autor, separadas en capítulos que corresponden con las etapas vitales. Interesante lectura para que entendamos qué lejos de la verdad se encuentran quienes afirman que Marx y Engels eran burgueses y teóricos de gabinete. 


8. Un partido con las paredes de cristal. Álvaro Cunhal, secretario general del Partido Comunista de Portugal entre 1961 y 1992. "Nos proponemos decir con veracidad cómo somos, cómo pensamos, cómo actuamos, cómo luchamos, cómo vivimos nosotros, los comunistas portugueses. Se dirá todo, tornando trasparentes las paredes de nuestro Partido, de modo que quien está fuera pueda observar al Partido como a través de paredes de cristal". Escrito en palabras muy claras con un evidente afán didáctico, responde a aquel axioma del Manifiesto: los comunistas no esconden sus intenciones. Lógico, dado que pretenden ser la vanguardia del pueblo.


9. Declaraciones de la Habana. Considero que es importante conocer las palabras de una mente tan lúcida y tan clara como la de Fidel Castro, primero por descubrir su brillante y diáfana visión del mundo, y segundo por tener conocimiento de el ejemplo de dignidad universal del pueblo cubano.


10. Charlas en la prisiónMarcelino Camacho explica en un librito de unas 50 páginas  las bases del sindicalismo, con contenido ideológico también muy didáctico para la lucha en los centros de trabajo desde una perspectiva de clase, con párrafos tan esclarecedores como el de la imagen siguiente.



11. Los fundamentos del Leninismo, Iosif Stalin realiza aquí un resumen en un pequeño libro destinado seguramente a la batalla y la formación de las bases, en el que se repasan la síntesis del desarrollo del marxismo aplicado a la época imperialista -esto es, el Leninismo-, con el objetivo de esclarecer las posiciones frente a las habituales perspectivas revisionistas, frecuentes entonces tal como lo son hoy.


12. Anti-Duhring. Aquí damos un pasito a un nivel superior de lecturas. Decía Lenin en el folleto Tres fuentes que el Anti-Dühring era uno de los libros "que no debía faltarle a todo obrero con conciencia de clase". Encargado a Engels para dar respuesta a las críticas sobre Marx de un autor muy influyente en esos años, Eugenio Duhring. La importancia del texto radica en el resumen de la dialéctica que supone el libro, no por la importancia del oponente, cuyo nombre se recuerda precisamente por haberle dedicado Engels esos artículos.

 


13. La ideología Alemana. Obra extensa de la que señalo el capítulo primero, Feuerbach. No publicada en vida de los autores, que la sometieron "a la crítica roedora de los ratones" en un cajón y dedicada al uso particular como forma de acuerdo de los dos grandes pensadores. En este primer apartado veremos una explicación de Engels y Marx sobre el materialismo histórico como intento de comprender el proceso real de producción de la vida. Encontramos en él el desarrollo de las tesis sobre materialismo ("no es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia") y pasajes clarificadores sobre la influencia de la ideología: "Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o dicho de otra forma: la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, a su vez, el poder espiritual dominante".


14. Imperialismo fase superior del capitalismo. Texto de Lenin de gran importancia para comprender las características de la fase del capitalismo que sucedió a la fase vivida por Marx y que el líder soviético analiza con brillantez: la formación de monopolios, el papel de la bancocracia, la forma de movimiento del capital en el mundo del desarrollo de los transportes una vez repartido el mundo entre los países poderosos, etc. Fundamental para comprender el planeta en que vivimos. 

15. La filosofía  como arma de la Revolución, Práctica teórica y lucha ideológica, Aparatos ideológicos del Estado, interesante conjunto de ensayos de  Louis Althusser que nos ayudarán a entender la fuerza del aparato ideológico como forma de dominación de la clase que ostenta la posesión de los medios. Encontraremos una entrevista con respuestas del autor, dos ensayos sobre la teoría y la praxis. Como diría Lenin y resalta el filósofo francés: "sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria". Estilo también muy didáctico que se agradece en la lectura.



16. Introducción a la economía política,  Unos años antes de ser asesinada, Rosa Luxemburgo impartía clases sobre economía política. Al parecer Rosa redactaba notas que le servían de base para sus lecciones y tuvo la intención de publicarlas. No pudo verlo en vida, pero las notas conservadas sirvieron para componer este texto. Recomendable para entender la teoría marxista y analizar el capitalismo. Particularmente me declaro fan incondicional de la fina ironía y la extraordinaria manera de abofetear a diestro y siniestro a los economistas de su época de esta autora imprescindible. 



17. Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, de nuevo otra obra de Engels recomendada por Lenin en Tres fuentes. Especie de continuación de La Filosofía alemana, ya fallecido Marx. Desde la sombra de Hegel y Feuerbach, se resumen las ideas del materialismo histórico. 



18. El Capital, tomo primero.  Llegados aquí, es hora de iniciar la lectura de la obra fundamental de Marx. Seguramente es una lectura complicada, pese a que el propio autor expresó en el prólogo de la primera edición que los capítulos más dificultosos son los primeros y que son asequibles a cualquier lector. La verdad es que asequibles son, es decir cualquier persona de cultura media puede acceder a su entendimiento, pero sí es cierto que necesitan una constancia y una voluntad importantes.

Particularmente recomiendo que se lea a la vez que se toman notas. Es decir, ir haciendo un esquema personal que nos sirva para ir siguiendo el hilo. Cualquier trabajador no dispone hoy día de la cantidad de tiempo que se necesitaría para leer (y entender) de una sentada aunque sea el primer tomo. Otra opción es usar algunas de las guías existentes (por ejemplo la de Diego Guerrero, que puedes ver aquí), pero siempre con la lectura conjunta, nunca en vez de

Es un esfuerzo grande pero veréis cómo compensa y qué satisfacción produce el ir desgranando esa cantidad de conocimientos que nos ponen ante los ojos y sin disfraz todas las miserias del capitalismo.


Eso es todo, aunque insisto en la posibilidad de comentar y añadir participaciones. Todos los libros comentados pueden adquirirse a precio asequible en ediciones de bolsillo o de pasta blanda. Añado para quien quiera dos enlaces donde pueden encontrarse en PDF para descargar.

SALUD Y LOS LECTORES QUE SEAIS CUADROS O ASPIRANTES A CUADROS, RECORDAD QUE EN CIERTA FORMA SOIS LOS CONTINUADORES DE LA LUCHA DE CARLOS MARX Y FEDERICO ENGELS POR LA EMANCIPACIÓN DE LA CLASE OBRERA. Hasta la Victoria siempre!

- Marxist internet archive (en español)

- Biblioteca virtual de la UJC, La caja de herramientas.  


jueves, 23 de mayo de 2019

Rosa Luxemburgo. Introducción a la Economía política.




Unos años antes de ser asesinada, Rosa Luxemburgo impartía clases sobre economía política. En esos tiempos el Partido Socialdemócrata Alemán (de ideología marxista) era bastante numeroso y había creado una escuela con el objetivo de formar a sus cuadros.  Autora reconocida y militante de gran brillo, era la persona idónea para impartir las clases a los afortunados alumnos que asistieron a esos cursos.

Al parecer Rosa redactaba notas que le servían de base para sus lecciones y tuvo la intención de publicarlas. No pudo verlo en vida, pero las notas conservadas sirvieron para editar el libro que traigo hoy, Introducción a la economía política.

En este libro el lector dispone de una lección magistral de la autora que nos lleva a los fundamentos económicos de las sociedades, critica con un fino y punzante análisis las teorías económicas clásicas y, además, expone de manera muy didáctica y con ejemplos accesibles a todos las teorías que Marx planteó en El Capital. 

En entradas anteriores de este blog intenté explicar algunas ideas de El Capital (en este enlace). Esas entradas quedan ridiculizadas ante la brillantez del libro que traemos hoy, pero sirven como ejemplo para mostrar la dificultad que se encuentra a veces en explicar de una manera instructiva las complejas ideas de la obra principal de Marx. La autora logra explicarse de una forma diáfana. Como diría la propia Rosa en este mismo libro: Quien piensa con claridad y domina el tema que está estudiando, se expresará clara y comprensiblemente. Quien se expresa de forma oscura o extravagante, muestra solamente que él mismo no tiene claridad o bien tiene razones para apartarse de la claridad. (Prometo que en mi caso en aquellas entradas fue por falta de claridad, no de voluntad).

Así que tenemos en este libro una excelente oportunidad para profundizar en nuestro conocimiento del marxismo y para avanzar en las lecturas y necesarias relecturas de El Capital.

¿Qué encontramos en Introducción...? A lo largo de seis capítulos, correspondientes a las seis lecciones que la autora pudo redactar, asistiremos a una visión de la economía desde un enfoque materialista, opuesta a los ambiguos argumentos de los economistas reputados en tiempos de la autora (puede extenderse hasta nuestros días), a quienes tritura con su prosa mordaz.

Seremos capaces de entender lo económico como un proceso social, perteneciente y necesariamente ligado al entramado de las sociedades, no como entidades aisladas en forma de un pueblo o un país, sino interrelacionado  en un gran conjunto de influencias mutuas. La autora vivió y redactó estas lecciones en pleno desarrollo imperialista y analiza sus causas y consecuencias: Comenzamos a sospechar que, detrás de esos misterios del comercio exterior, tienen que existir relaciones económicas totalmente diferentes entre las diversas “economías nacionales”, relaciones muy distintas del simple intercambio de mercancías. Sacar permanentemente de otros países más productos que los que uno les da, sólo podría hacerlo, evidentemente, un país que tuviera sobre aquellos otros ciertos derechos económicos. Esos derechos no tienen nada que ver con el intercambio entre iguales. Y semejantes derechos y relaciones de dependencia entre los países existen efectivamente, aunque las teorías profesorales no sepan nada de ellos. Esa relación de dependencia, y en su forma más sencilla por cierto, es la de una de las llamadas metrópolis sobre sus colonias. 

El enfoque materialista nos lleva a explicar los mecanismos de las sociedades a través de los medios por los que produce todo lo que necesita para sostenerse. De este modo sale a la luz que existen fuerzas que se someten a todos los gobiernos y autoridades: Descubrimos entonces que hoy se exporta e importa una “mercancía": el capital. Y esta mercancía no sirve para llenar “ciertas lagunas” de “economías nacionales” extranjeras sino, por el contrario, para crear brechas, abrir grietas y fisuras en los muros de antiguas “economías nacionales”, invadirlas actuando como polvorines y, en corto o largo tiempo, convertir esas “economías nacionales” en escombros. Con la “mercancía” capital se expanden masivamente “mercancías” aún más notables desde algunos países llamados civilizados al mundo entero: modernos medios de transporte y exterminio de poblaciones autóctonas enteras, economía monetaria y endeudamiento del campesinado, riqueza y miseria, proletariado y explotación, inseguridad de la existencia y crisis, anarquía y revoluciones.

La sociedad capitalista, analiza Luxemburgo, esconde tras su aparente orden un enorme caos. Es por esto que sus intelectuales "autorizados" son incapaces de explicar sus mecanismos de una manera científica. Tampoco les interesa, pues quedaría al descubierto que ese mágico equilibrio del libre mercado no es sino la anarquía: En la entidad que abarca océanos y continentes no existe planificación, conciencia ni reglamento, solamente el choque ciego de desconocidas fuerzas incontroladas que juegan caprichosamente con el destino económico del hombre. Desde luego que aún hoy un soberano todopoderoso domina a obreros y obreras: el capital. Pero la soberanía del capital no se manifiesta a través del despotismo sino de la anarquía. Y es precisamente la anarquía la responsable de que la economía de la sociedad humana produzca resultados que constituyen un misterio imposible de predecir para todos los afectados. La anarquía hace de la vida económica humana algo desconocido, ajeno, incontrolable, cuyas leyes debemos descubrir de la misma forma que descubrimos las de la naturaleza. (...) Ya deben de tener claro por qué a los economistas burgueses les resulta imposible explicar la esencia de su ciencia, poner el dedo en la llaga del organismo social, denunciar su malformación congénita. Reconocer y afirmar que la anarquía es la fuerza motriz vital del dominio del capital es pronunciar su sentencia de muerte, afirmar que sus días están contados.

En las siguientes lecciones la autora repasa la formación de las sociedades desde el comunismo originario hasta la llegada de la Edad Contemporánea. Me parece especialmente interesante uno de los capítulos, el cuarto -La producción mercantil- en el que se hace un ejercicio de imaginación mediante el cual Luxemburgo invita a sus alumnos a acompañar a un pueblo imaginario en el paso de una producción manufacturera a capitalista.

Es éste un capítulo de la obra muy recomendable para quienes tengamos algunas dificultades para comprender del todo el primer volumen de El Capital. Con su ejemplo, guiado durante toda la lección, veremos con claridad el proceso de división del trabajo, la importancia creciente del mercado a medida que el capital va tomando fuerza, la enajenación del obrero. Se comprenderán también conceptos fundamentales como el de trabajo socialmente necesario, el fetichismo del dinero (fascinante el supuesto en el que el dinero es el ganado: Como ven, con la difusión del ganado como medio universal de cambio la sociedad sólo puede pensar en formas de ganado. Se habla y sueña permanentemente con ganado. Se erige una verdadera adoración y veneración del ganado: una muchacha es desposada con gusto si sus encantos se ven realzados con grandes rebaños como dote, inclusive si el pretendiente no es criador de cerdos sino profesor, clérigo o poeta. El ganado es la quintaesencia de la felicidad humana. Se dedican poemas al ganado y a su mágico poder, se cometen delitos y asesinatos por el ganado. Y los hombres repiten, sacudiendo la cabeza: “el ganado gobierna al mundo”. Si este proverbio les resulta desconocido, tradúzcanlo ustedes al latín: la antigua palabra romana pecunia = dinero proviene de pecus = “ganado” ). 

En definitiva, una lectura absolutamente necesaria para profundizar o mejorar la comprensión de los fundamentos marxistas, para mejorar nuestra capacidad de análisis de las teorías del establishment en el capitalismo y para quienes tengan que hacer una labor didáctica en su militancia. 

Introducción a la economía política, colección clásicos del pensamiento crítico, ed. Siglo XXI

lunes, 22 de abril de 2019

Nociones básicas de Economía (2)

En la entrada anterior (aquí enlace) y en la siguiente (aquí) nos planteamos repasar nociones fundamentales de la economía, con el objetivo de entender en palabras sencillas cómo funciona la sociedad capitalista en que vivimos y poder así analizarla mejor.

Intentamos ver la economía desde los ojos del capitalismo. Por aquello de pensar como el enemigo para saber rebatirle. Sigamos. 



Nos quedamos en la primera parte hablando del PIB, de los mercados, de Adam Smith y la mano invisible. Vimos que los economistas nos presentaban su ciencia como el estudio de los recursos para lograr el bienestar de los ciudadanos, pero que el capitalismo a veces, bastantes veces, no puede lograr sus objetivos y tiene que afrontar periodos de crisis muy graves. Así que sigamos con esos conceptos críticos

Muchas veces leeremos en los medios la palabra inflación, mencionada con cierto horror, en especial relacionada con países no alineados con el imperialismo occidental. ¿Qué es la inflación? Es el término que usan los economistas cuando el nivel general de precios aumenta de una forma sostenida en un periodo de tiempo. 

La inflación supone una disminución del poder adquisitivo, o sea de la capacidad para comprar bienes o servicios, o dicho de otro modo, la cantidad de productos que podemos adquirir con una cantidad de dinero. 

Para medir este importante dato, se recurre de nuevo a otro estudio estadístico, en este caso el IPC, índice de precios al consumidor. El IPC es un índice, un valor numérico, que se obtiene observando los precios de diversos productos, bienes o servicios, que sean comunes en el gasto de una familia media (la "canasta familiar"). Se expresa en un porcentaje, que puede ser positivo cuando los precios aumentan o negativo si disminuyen. En la fecha de esta entrada, por ejemplo, la página del INE dice que el IPC actual es del 1,3%, dos décimas más que el mes pasado. 

Dado que mide el poder adquisitivo frente a las variaciones de los precios, el IPC da una medida de la inflación de un país en un cierto momento. Para eso se realiza. Los economistas saben que la inflación depende de la relación entre la oferta y la demanda monetaria.

Este es un concepto peliagudo que a los profanos nos cuesta un poco entender, así que vamos a explicarlo despacito. 

La oferta de dinero o demanda monetaria es la cantidad de dinero de un país en un momento concreto. Tengamos en cuenta que incluye los pagarés, los depósitos bancarios o cheques, pero principalmente hace referencia al dinero en efectivo, esto es, los billetes y las monedas. 

Si un gobierno imprime mucho dinero, se produce inflación: el dinero pierde valor y aumentan los precios. Si se imprime poco es al revés, bajan los precios y se produce deflación

Para comprenderlo tengamos en cuenta que los expertos estiman que el valor del dinero lo determinan la oferta y la demanda. Si el dinero es abundante, se imprime mucho, cada unidad bajará su valor, dado que al haber muchas personas con más dinero los precios tenderán a subir, tanto más cuanto más dinero haya (los vendedores subirán los precios ante compradores bien surtidos de efectivo, que se disputarán la compra). Si el dinero, por contra, es escaso, las unidades subirán su valor, con cada moneda o billete podremos comprar más cosas, porque los compradores tendrán más complicado colocar la venta (hay menos posibilidades de hacer el trato comercial).

Así pues, los precios y el valor del dinero están relacionados de manera inversa. Esa oferta de dinero está controlada por los gobiernos. Suele crecer lentamente en el tiempo. Si la economía crece se producen más bienes y los consumidores demandan más efectivo.

Si hasta aquí hemos pillado más o menos el asunto, podemos resumir que esa relación entre oferta y demanda se presenta de tres maneras:

- oferta monetaria > demanda  → inflación.
- oferta monetaria < demanda  → deflación.
- oferta monetaria = demanda → los precios no cambian, el valor relativo del dinero se mantiene. 

Si alguien tiene curiosidad en este tema o quiere un ejemplo real para mayor claridad, recomiendo leer acerca de la hiperinflación durante la República de Weimar (aquí la entrada en Wikipedia) Durante los años de entreguerras en Alemania, por la bajada del poder adquisitivo alemán tras la Primera Guerra Mundial debida a los apremiantes pagos a las potencias vencedoras, el gobierno tomó la decisión de imprimir dinero en grandes cantidades y sin respaldo para pagar sus deudas. Como consecuencia, los precios llegaron a alcanzar niveles escandalosos (se pagaron cientos de miles de marcos por una pieza de pan) y los precios ascendían tan rápido que los asalariados se veían obligados a pedir su sueldo cada día para poder adquirir los productos básicos antes de que el valor de su dinero se depreciara y no pudiesen adquirirlos. 

He comentado antes la expresión "dinero sin respaldo". ¿De dónde viene el valor del dinero de cada país? Hasta hace poco, los años 70, se usaba el patrón oro. Cada billete o moneda equivalía a una cantidad de oro, uno podía acudir al banco y cambiar cierto dinero por una pieza de oro. De ese modo un gobierno para imprimir más billetes necesitaba conseguir oro, si no quería verse contando los billetes al peso como en el ejemplo anterior. El presidente norteamericano Nixon estableció en los 70 el sistema de curso legal, durante los llamados Acuerdos de Bretton Woods, otro interesante y siniestro momento histórico del capitalismo. En este sistema la moneda no tiene un respaldo físico, su valor se establece por ley, por decreto, de ahí el apelativo "legal". 

Las recesiones son los periodos en los que la producción  de bienes y servicios disminuye. Los economistas vigilan con recelo estos periodos porque si la recesión se alarga, se produce cada vez menos y al necesitar menos trabajadores las empresas recurren a los despidos. Recordemos que los expertos están muy interesados en el bienestar de todos y por tanto aspiran al pleno empleo. (Aquí de nuevo nos llega el eco lejano de unas voces, son las risas de Carlos, Federico, Rosa o Vladimir; es obvio que el capitalismo valoriza o desvaloriza el dinero dando un papel secundario al valor de la producción y del trabajo de sus productores, los obreros, pero recordemos que estamos intentando ponernos en el pellejo de un capitalista convencido). 

Pese a que nos dicen que es el mejor sistema posible (y de todos modos el último sistema posible, nos aseguran), el capitalismo tiene sus momentos. Hay momentos malos, como las recesiones, que comienzan con lo que llaman un impacto. Ese impacto puede ser por ejemplo un desastre natural, una escasez de recursos importantes como el petróleo o -por poner otro ejemplo inocente- un ataque terrorista. 

Las economías de los países siguen ciclos económicos, un patrón de subidas y bajadas de la economía con descensos (recesiones) y subidas (recuperaciones). Los expertos en macroeconomía por tanto tienen la intención de hacer que la gráfica que representaría esos ciclos fuese lo más elevada posible (haya más producción) y reducir los ciclos, las distancias entre recuperaciones y contracciones con la bienintencionada finalidad de reducir el paro. Un modelo estándar de economía vendría a ser una gráfica ascendente con una gran producción y un pleno empleo, con todo el mercado laboral en activo.

Se supone que tras un impacto económico son los precios los que tienden a hacer regresar la economía al pleno empleo. Las empresas disminuyen los precios para asegurar la venta y con el tiempo los precios disminuyen en toda la economía y ésta llega de nuevo al nivel de producción anterior. Para llevar a cabo esto conviene que los precios puedan cambiar muy rápido. Si son lentos, más se alarga el periodo por debajo del nivel ideal. Por ello se habla de esos periodos tras los impactos como corto o largo plazo.

Si los precios permanecen rígidos, la recesión se alargará, se produce el paro y disminuyen los salarios (las empresas contratan personal más barato). 


Aquí no puedo evitar hacer un paréntesis y quitarme por un momento las gafas de ver en modo capitalista. En el libro que mencioné en la anterior entrada, Introducción a la economía política, Rosa Luxemburgo tiene unas cuantas palabras dedicadas a estos ciclos económicos y la aparente imposibilidad de predecirlos. Señalo algunas de ellas: 


En la entidad que abarca océanos y continentes no existe planificación, conciencia ni reglamento, solamente el choque ciego de desconocidas fuerzas incontroladas que juegan caprichosamente con el destino económico del hombre. Desde luego que aún hoy un soberano todopoderoso domina a obreros y obreras: el capital. Pero la soberanía del capital no se manifiesta a través del despotismo sino de la anarquía.
Y es precisamente la anarquía la responsable de que la economía de la sociedad humana produzca resultados que constituyen un misterio imposible de predecir para todos los afectados. La anarquía hace de la vida económica humana algo desconocido, ajeno, incontrolable, cuyas leyes debemos descubrir de la misma forma que descubrimos las de la naturaleza(...)
Ya deben de tener claro por qué a los economistas burgueses les resulta imposible explicar la esencia de su ciencia. Reconocer y afirmar que la anarquía es la fuerza motriz vital del dominio del capital es pronunciar su sentencia de muerte, afirmar que sus días están contados. Resulta claro por qué los científicos defensores oficiales del dominio del capital tratan de oscurecer el problema mediante toda clase de artificios semánticos.

Bueno. Respiramos hondo y nos ponemos de nuevo las gafas capitalistas. 

Volvemos a un autor citado en la primera entrada, otro referente en la economía como es John Maynard Keynes. Seguramente nos topemos con él apenas veamos cualquier artículo económico, así que más vale saber un poco de su vida. Se habla de keynesianismo cuando nos referimos a su teoría. Fue el primer autor en observar la relación entre los precios y las recesiones, tras la Gran Depresión de los años 30. En esa recesión el PIB llegó a bajar a un nivel muy bajo y el desempleo llegó a altas cotas.

Su obra Teoría general del empleo, el interés y el dinero, publicada en 1936, es un referente en este aspecto. El keynesianismo relaciona las variaciones de la demanda agredada (la suma de bienes y servicios que una economía está dispuesta a comprar a un nivel de precios) con el nivel de empleo y de ingresos.

Se trata de un enfoque económico partidario de las intervenciones estatales frente al dejar hacer propio del liberalismo puro. Habíamos mencionado antes que son los precios y sus ajustes los causantes de las oscilaciones económicas, según la escuela clásica (Smith, Say, Ricardo). Keynes da la vuelta a esta perspectiva clásica y propone que es la demanda la que determina la producción. Las temidas oscilaciones de las economías llegan por la baja demanda, por las bajas expectativas de los consumidores. Por tanto es conveniente que en esas situaciones el Estado intervenga en aumentar el gasto público para estimular la demanda agregada y así aumentar la producción y el empleo.

Dijimos al principio que la mayoría de los economistas se fijan en la escasez de recursos. Keynes propone concentrar la atención en los recursos acumulados, como los inventarios. En cierta forma, las crisis son paralizaciones en las ventas, lo que genera un círculo vicioso: precios a la baja, trabajadores demasiado caros para las empresas, que no obtienen beneficio con la bajada de precios, aparecen los despidos, el paro hace que el consumo descienda, más bajadas de precios y vuelta al inicio. Keynes pensó que era un contrasentido que habiendo recursos se produjesen las crisis. ¿De qué modo evitar el exceso de recursos?, estimulando la demanda para que se consuman esos recursos sobrantes.

Es una manera simplista de explicarlo pero más o menos nos sirve para tener una idea aproximada. El keynesianismo supone, en resumen, utilizar las políticas fiscales para incentivar el consumo y el empleo. 

Este enfoque tiene lógicamente su repercusión política. Nos lleva al concepto de Estado del bienestar o sociedad del bienestar. Supone una manera de entender la política económica que acepta el cumplimiento de los derechos sociales de todos los habitantes de los países, lo que se manifiesta en forma de servicios a cargo de los gobiernos, o un cierto control estatal de la vida de los ciudadanos.

Los capitalistas neoliberales, digamos los descendientes actuales del liberalismo clásico, se oponen al keynesianismo porque consideran que el Estado actúa como un guarda que de manera injusta se entromete en ese mercado libre y perfecto y ataca a los emprendedores y creadores de la riqueza con el pretexto de la igualdad social y la justicia. 

Y más o menos esta disputa sigue hoy día. Ahora, para terminar esta segunda entrada, metemos ya las gafas capitalistas en la funda y, como buenos aprendices de comunistas, nos preguntamos ¿de qué lado nos ponemos nosotros, de los keynesianistas o de los neoliberales?

Pues de ninguno. Si el neoliberalismo es el heredero del mercado libre y el laissez faire, el keynesianismo no es su opuesto, no es un modelo de producción planificada de cara al interés social. El keynesianismo supone la tabla de salvación de un capitalismo que, en su momento de mayor crisis, estaba bastante tocado. Frente a las muestras de auge de los sistemas socialistas (pensemos en la URSS que pasó de ser un imperio feudal al mayor grado social y de desarrollo alcanzado hasta la fecha), el capitalismo toma así nuevas fuerzas y revive hasta hoy.


Alguien levantará la mano y dirá, oiga, entre susto y muerte me quedo con susto. Me parece bien. Pero nuestra obligación como aspirantes a vanguardia de la clase obrera es explicarlo todo.


Nos queda una tercera entrada en la que remataremos, viendo la parte micro, nuestra lección de andar por casa sobre economía. Ya con ella podremos salir a la calle y diferenciarnos orgullosos del apocalipsis zombi en el que se encuentra la clase trabajadora.